Cerraduras de guardas

Cerraduras de guardas Seguramente son el tipo de cerradura más antiguo. La verdad es que no son seguras y su uso está cayendo por este motivo.

Se hicieron famosas en la Antigua Roma. Era un secreto tecnológico al alcance de pocos. Los chinos y los rusos antiguos escondían el ojo para dificultar el su apertura. En algunos casos se pusieron, en la Edad Medieval, trampas para amputar dedos o brazos.

A día de hoy están en los candados baratos, en muebles antiguos, en equipajes o en las esposas de los policías.

Suelen tener el clásico ‘ojo’ de las cerraduras. Si se mira a través de ellas veremos que no tienen ‘nada’. Es decir, no hay pernos ni discos. La llave se desliza hacia adentro y hacia afuera sin fricciones ni resistencia.

Al abrir la cerradura, se abre el pestillo mediante rotación. El pestillo libera el arco o cerrojo.

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